En definitivo, el entorno virtual del aprendizaje es un apoyo tanto para el docente como para el alumno, el cual mejora notablemente las opciones que tienen los estudiantes para la búsqueda de la información, eliminando las clases presenciales. Lo que significa que la responsabilidad en el proceso de enseñanza aprendizaje es compartida entre el docente y el alumno.
Si el docente se ve ante un cambio en las actividades educativas, el estudiante también debe cambiar sus hábitos de pasivo (esperar que las cosas sucedan), para convertirse en el personaje principal del proceso enseñanza aprendizaje; pasa de ser un receptor de información (de acuerdo al método tradicional de enseñanza) a un investigador y administrador de la información que consigue para aprehender el tema del curso. Esto genera una gran responsabilidad en el estudiante, puesto que ya no es el profesor quien establece los límites de la información que procesará en cada unidad y para cada examen sino es él mismo el que lo hará.
Otro rol vital del estudiante es el de la administración del tiempo dedicado al aprendizaje. si antes el tiempo estaba enmarcado en el horario de clases, es ahora el alumno quien deberá decidir a qué hora deberá leer y estudiar su curso y cuando presentará sus asignaciones y tareas. si bien el docente todavía cumple el rol de evaluador de las pruebas y tareas, el alumno podrá decidir la calidad de relación que desee establecer con el docente como proveedor de experiencia y de esclarecimiento de dudas.
En un ambiente virtual el estudiante esta solo, lejos de sus compañeros y del propio docente; el es quien decide cuando estudia y desde donde se conecta a la red para interactuar, lo cual puede ser a cualquier hora y desde cualquier lugar. Sin embargo su participación debe ser activa, porque de no enviar a tiempo sus asignaciones, sino interactúa con sus compañeros de grupo, recibirá un mensaje del docente para preguntarle porque no esta activo; en una clase presencial este hecho puede pasar inadvertido.